
Recomendaciones para los que quieren participar en el
Premio Hispanoamericano de literatura infantil y juvenil Castillo 2019.
Introducción
¿Cuáles son las cualidades que caracterizan a un buen libro para niños? Algunos dicen que son libros capaces de cautivar tanto a lectores jóvenes como adultos. Otros dicen que el secreto está en el lenguaje, o en la caracterización de los personajes. Hay quienes opinan que un buen libro para niños o jóvenes debe instruir o dejar “algo” a quienes lo leen; otros, sin embargo, dicen que si un libro no es capaz de capturar la atención del lector con algo de acción y mucho humor, por más que el contenido sea de calidad, no se puede considerar un buen libro para niños (quienes opinan esto, desde luego, son los mismos niños).
Lo cierto es que no existe una fórmula certera para crear ¡tarán! un libro perfecto para lectores pequeños, medianos y medio grandes. Sin embargo, cuando revisamos manuscritos, los editores solemos toparnos con algunos detalles recurrentes que saltan a la vista y que, en muchas ocasiones, debilitan el texto.
Por eso queremos compartir con los participantes del concurso —y con todo aquel que quiera incursionar en la creación de obras de ficción para niños y jóvenes— algunas recomendaciones que puedan ayudarlos a presentar la mejor versión de su manuscrito.
Seguirlos, desde luego, no garantiza que el texto sea seleccionado como uno de los ganadores, pero creemos que los ayudarán a presentar postulaciones más sólidas y con mayor oportunidad de destacar entre los demás.
Visítanos cada martes y jueves en nuestras redes sociales para que encuentres la recomendación de la semana a partir del 10 de enero. ¿Estás listo?
Recomendación núm. 1
Para escribir libros para niños y jóvenes hay que leer
En una entrevista con Sergio Andricaín 1 y Antonio Orlando Rodríguez, de la Fundación Cuatrogatos, Toño Malpica confiesa que “… la única formación profesional que tengo en las letras es la que me ha entrado por los ojos; es decir, lo que he leído y disfrutado como lector y espectador”.
Una de las grandes contradicciones con las que nos encontramos con frecuencia es que muchos autores que quieren escribir para niños no conocen el género. Es decir, no nos pueden decir cuáles son sus libros favoritos para niños ni cuál fue el último libro para jóvenes que leyeron. No es que se necesite ser experto en materia para poder empezar a escribir, pero lo cierto es que los mejores autores también son grandes lectores.
No se trata de imitar lo que leas o de repetir la fórmula de algún libro que te parezca ingenioso, sino de que descubras qué es lo que te gusta, te interesa, o te conmueve, así como qué te parece aburrido o superficial. De esta manera, libro por libro, palabra por palabra, nutrirás sin darte cuenta tus propias historias.
No está de más recomendarte que te acerques también a nuestro catálogo. Ediciones Castillo cuenta con algunos de los mejores escritores mexicanos y extranjeros de libros para niños y jóvenes. Si te interesa la historia, no te pierdas la serie de Parvana, de Deborah Ellis https://www.edicionescastillo.com/literatura/el-viaje-de-parvana . Si quieres escribir algo para jóvenes, no te puedes perder Buscando a Alaska. Si te interesa más la ficción para los más pequeños, te recomendamos Mi papá es un héroe de Stella Gurney o El niño más maravilloso del mundo de Zeruya Shalev. Y si quieres reírte durante horas, por favor lee Informe preliminar sobre la existencia de los fantasmas de Toño Malpica. No te vas a arrepentir.
Por eso Lee. Lee, lee, lee y lee. Y, luego, lee un poco más.
Y, después, si puedes, ¡lee algo de Castillo de la lectura!
1- https://www.cuatrogatos.org/docs/entrevistas/entrevistas_696.pdf
Recomendación núm. 2
Si tu texto te entusiasma, te conmueve, te emociona y te hace reír, probablemente también entusiasmará, conmoverá, emocionará y divertirá a los lectores
En muchas ocasiones, un autor puede pensar que, para que su libro destaque o llame la atención, deben escribir sobre un tema que sea popular o que esté de moda, como por ejemplo, el bullying, la equidad de género o la migración.
Guus Kuijer, autor de la serie de Polleke y de El libro de todas las cosas, empezó a escribir libros para niños para impresionar a la maestra De Zwaan, con la idea de que ella pudiera leer las historias a sus alumnos en el salón de clase. “Esa maravillosa mujer y yo,” continúa, "hemos estado juntos durante 40 años. Escribo porque estoy enamorado de ella y porque, por ella, estoy enamorado de la vida.” (Conferencia en la Casa de la Cultura de Estocolmo el 22 de mayo de 2012.
http://www.alma.se/en/Laureates/guus_kuijer/Award-Lecture-May-22/
Recomendación no. 3
Lo que bien empieza… la importancia del inicio
Hay autores que dicen que, a diferencia de lo que se pueda pensar, lo último que se escribe de un libro no es el final, sino el principio. ¿Por qué? Porque los mejores comienzos de una historia deberían de ser un anzuelo que enganche al lector sin que éste se dé cuenta, o bien, una promesa de lo que está por venir. Para lograrlo, con frecuencia se sugiere, como ejercicio, eliminar el primer capítulo de una novela recién terminada. Si esto no funciona, se puede eliminar la primera página o el primer párrafo. El objetivo de ambos ejercicios es quitar información innecesaria, o “paja”, que en muchas ocasiones resulta reiterativa y sólo es importante para el autor y no para el lector.
Algunos autores recomiendan evitar comenzar con el clima (“Era una noche oscura y tormentosa”, por ejemplo), o con largos párrafos descriptivos. En su lugar, sugieren comenzar con una línea de diálogo —como “¿A dónde va papá con esa hacha?, dijo Fern a su mamá”, de La telaraña de Carlota, por E.B. White—, o con una observación ingeniosa del personaje principal, como “Mi padre dice que en Nepal se encontró a sí mismo. ¿Te imaginas? Si yo voy a alguna parte, encuentro una piedra bonita o así. ¡No se me ocurre buscarme a mí misma!”, de Poleke. A donde te lleve el viento, de Guus Kuijer.
Otra manera de hacerlo es en medio de la acción. Robada. Una carta a mi captor, de Lucy Christopher, inicia de la siguiente manera: “Me viste antes de que yo te viera. En el aeropuerto, aquel día de agosto; tenías esa expresión en los ojos, como si quisieras algo de mí, como si lo hubieras querido desde hacía mucho tiempo.” Este párrafo, en conjunto con el título, bastan para crear una atmósfera oscura y cargada de tensión que entrega lo que el gancho promete: 339 vertiginosas páginas sobre el secuestro de una chica en sus propias palabras.
Desde luego, no todo son reglas. C.S. Lewis, autor de las Crónicas de Narnia, comienza La travesía del Viajero del Alba con una descripción magistral: “Había una vez un niño llamado Eustace Clarence Scrubb y casi se lo merecía”. Humor, caracterización y contexto, y ni siquiera hemos cambiado de párrafo.
Sólo tú sabes de qué se trata tu historia, a dónde va, qué es lo que sucederá y quién saldrá victorioso. Aprovecha este momento: tu primera línea, tu primer párrafo, tu primera página para poner la mesa, invitar al lector a sentarse ¡y no dejar que se vaya a otro restaurante! Y si no sabes por dónde empezar, recuerda lo que solía decir Kurt Vonnegut: “empieza tan cerca del final como te sea posible”.
Recomendación no. 4
Los niños y jóvenes son buenos críticos, anímate a enseñarles tu texto
Lo entendemos: hablar sobre libros para niños y jóvenes desde la academia o la crítica, e incluso desde la creación y edición, resulta fácil. Hablamos de la calidad de la prosa y de la belleza de las imágenes; discutimos también sobre la pertinencia de ciertos temas, la relevancia del libro dentro del canon, las diferencias entre las tendencias previas y las actuales, pero, sobre todo, nos encanta identificar los valores y las enseñanzas que un determinado libro le puede dejar a los lectores (como si todos fueran iguales y la lectura de dicho volumen bastara para inculcarlos).
Sin embargo, lo más probable es que a los lectores jóvenes todo lo anterior les tenga sin cuidado. No es que no sean capaces de apreciarlo, sino que tienen el ojo puesto en otro lugar: les entusiasma la historia, la acción, el humor, la credibilidad de los personajes y qué tanto se identifican con lo que ocurre. En este sentido, niños y jóvenes son públicos implacables: si la historia les parece aburrida, se les nota; si no le entienden, también.
Es por esto que mostrar un manuscrito en el que has estado trabajando y cuidando durante meses sea quizá una de las experiencias más aterradoras que pueda experimentar un autor novel. Sin embargo, quizá sea también una de las más ricas y motivadoras. Kitty Crowther, ganadora del Premio Conmemorativo Astrid Lindgren (ALMA por sus siglas en inglés), comenta “Me encanta su frescura, su espontaneidad, su humor, su sabiduría. Son mucho más reales que la gente que se esconde detrás de tantos filtros y que han olvidado quiénes son”. 1
Sí, es probable que tu público no entienda alguna parte o no se ría del chiste que con tanto empeño escribiste y quizá te veas en la necesidad de reescribir unos cuantos párrafos, pero si algo les gusta, si algún personaje los intriga, si alguien siente miedo o exclaman con sorpresa cuando revelas quién fue el culpable, nunca habrás sentido mayor satisfacción.
Así que, si puedes, pide prestados a los hijos de tus amigos,2 o a los compañeros de tu hermana o, de plano, ve como lector voluntario a una escuela y comparte tu historia con el público a quien en realidad está dirigido. No te arrepentirás.
1. http://www.alma.se/en/About-the-award/ALMA-10-years/Kitty-Crowther/
2. De preferencia, apóyate en un grupo de niños o jóvenes que no sean de tu familia. Recuerda que los lazos afectivos pueden afectar la manera en la que un lector responde a un texto.