Cómo llevar a cabo la evaluación final

Oxana Pérez Bravo*

Al llegar el final del ciclo escolar, es útil recordar los requisitos de la evaluación final o sumativa para hacerla con eficiencia y obtener información que oriente a los alumnos para aprender más y mejor, así como para enriquecer nuestra práctica docente. Con este propósito, sugerimos no olvidar hacernos estas preguntas:

• ¿Cuáles son los aprendizajes que corresponden a esta evaluación? Es necesario tener a la mano los aprendizajes trabajados en las clases durante el periodo que vamos a evaluar, así como las evidencias que programamos para ellos.

• ¿Cuáles de estos aprendizajes son indispensables para que los estudiantes continúen aprendiendo en el siguiente periodo o ciclo escolar? Del universo de los aprendizajes trabajados, conviene elegir los fundamentales para que los alumnos puedan seguir aprendiendo a fin de privilegiarlos en el proceso de evaluación.

• ¿Cuál era el punto de partida de los alumnos respecto de estos aprendizajes? Recuperar los resultados de la evaluación diagnóstica nos permitirá saber cuál fue la brecha recorrida entre lo que los alumnos sabían y lo que aprendieron. Con esto podremos reconocer quiénes tuvieron un mayor avance o se esforzaron más.

• ¿Con qué información cuento para saber en qué medida los alumnos lograron los aprendizajes? La selección de aprendizajes indispensables y sus evidencias, debe ser contrastada con los referentes de evaluación, es decir, con lo establecido en los programas de estudio, y valorados a la luz de la brecha recorrida por cada alumno.

• ¿Cuáles fueron los equívocos más frecuentes? Al evaluar, identificaremos los conocimientos, habilidades, actitudes o valores que mayor dificultad representaron para los alumnos. Al hacerlo, podremos revalorar la propuesta didáctica utilizada en cuanto a su pertinencia y adecuación a las necesidades de aprendizaje de los alumnos.

• ¿Cuáles fueron los principales logros de aprendizaje? Reconocer lo aprendido por nuestros alumnos, es el centro de su retroalimentación con lo que reforzaremos su auto concepto como aprendices capaces y, además, orienta nuestra reflexión acerca de qué hicimos como docentes para que estos logros sucedieran.

Fuentes:

PICARONI, B. (2009). La evaluación en las aulas de primaria: usos formativos, calificaciones y comunicación con los padres. Santiago de Chile: Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL). Recuperado de: http://www.preal.org/Biblioteca.asp

SALINAS, D. (2002) ¡Mañana examen! La evaluación entre la teoría y la realidad. Barcelona: Graó..

SHEPPARD, L.A. (2008). La evaluación en el aula. México: INEE. Recuperado de: http://www.inee.edu.mx/images/stories/Publicaciones/Otros_textos/Aula/Co...

*Especialista en evaluación educativa. Cuenta con más de 20 años de experiencia en educación básica como docente, investigadora, autora y en el desarrollo e implementación de programas de estudio y materiales educativos. Diseñó el curso ¿Cómo mejorar la evaluación en el aula? impartido por la SEP en 2018.